Cuando
ingrese a la universidad me destacaba aún más que en el colegio en las materias
que cursaba, independientemente de la orientación de las materias, que todas
eran afines a la carrera que había escogido (ADE-Contabilidad), aun las de formación
general propias de los primeros semestres.
Me
di cuenta que pronto mis compañeros hacían notar que era muy inteligente y me convertí
en un apoyo en ocasiones para ellos, bien con guías de estudio o dando
orientaciones en los tiempos de exámenes.
En
realidad tenía que ver con la emoción que
sentía de adquirí conocimientos que me eran significativamente agradables, me sentía
feliz de aprender cosas que me gustaban, esto me hizo sentir que la
inteligencia de alguna manera se relaciona con la afinidad a las actividades
que realizas y el nivel de satisfacción que te produce el logro de cada
objetivo que se plantea en las áreas de aprendizaje.
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